Hay libros que te agarran del cuello y no te sueltan. Las malas, de Camila Sosa Villada, es exactamente eso para mí. Me impresiona la forma en que la autora consigue narrar la crudeza de la prostitución, la calle, la pobreza y el maltrato sin regodearse en el morbo ni en el victimismo. Todo aparece con un realismo sincero y brutal.
Fotografía extraída de Rialta
DATOS DEL LIBRO:
Autora: Camila Sosa Villada
Editorial: Tusquets
Año de publicación: 2020
Páginas: 229
Autora: Camila Sosa Villada
Editorial: Tusquets
Año de publicación: 2020
Páginas: 229
Las malas cuenta la historia de un grupo de travestis que viven juntas en una casa a las afueras de Córdoba, un espacio que funciona como refugio, familia elegida y territorio de resistencia. Una noche encuentran a un niño abandonado en un descampado y deciden criarlo colectivamente, mientras la narradora, Camila, reconstruye su propia experiencia de la calle, la prostitución, la violencia y también la ternura que surge en los márgenes. Entre recuerdos, mitología y escenas desgarradoras, la novela traza un retrato feroz y luminoso de quienes sobreviven en un mundo que las condena al olvido.
Uno de los aspectos que más me impresionó de esta novela es la familia travesti que se forma alrededor del niño encontrado. Esa adopción colectiva tiene algo de reescritura casi bíblica, como si se tratara de un nuevo Mesías rodeado de quienes eligen cuidarlo y protegerlo. En esa dinámica conviven la ternura y el desgarro, y ese pulso atraviesa toda la narración.
Uno de los aspectos que más me impresionó de esta novela es la familia travesti que se forma alrededor del niño encontrado. Esa adopción colectiva tiene algo de reescritura casi bíblica, como si se tratara de un nuevo Mesías rodeado de quienes eligen cuidarlo y protegerlo. En esa dinámica conviven la ternura y el desgarro, y ese pulso atraviesa toda la narración.
La Tía Encarna es, sin duda, un personaje inolvidable. Ex militar de la dictadura española, reconvertida en madre en secreto, se concibe como una figura contradictoria y entrañable, que "encarna" tanto la dureza del pasado como la posibilidad de reinventarse.
Su instinto materno era teatral, pero dominaba su carácter como si fuera auténtico. Exageraba como una madre, controlaba como una madre, era cruel como una madre. Tenía el umbral de la ofensa muy bajo y se resentía con facilidad.
Y está, también, la casa travesti: ese espacio colectivo de refugio, fiesta y resistencia. Un lugar que vibra con vida propia, donde el afecto se convierte en arma y en sostén.
LOS TRES MOMENTOS QUE MÁS SE QUEDAN EN TU MENTE, los tengo muy claros:
1. La aparición del niño tras un matorral y la decisión de adoptarlo colectivamente.
2. La historia de la Tía Encarna, con su pasado militar, su transformación en madre travesti, su historia de amor con un hombre al que finalmente abandona.
3. El final devastador, donde la violencia vuelve a irrumpir con toda su crudeza y nos recuerda que la vida está atravesada por pérdidas y desigualdades imposibles de endulzar.
Nosotras, las olvidadas, ya no tenemos nombre. Es como si nunca hubiéramos estado ahí.
Las malas es, para mí, una novela que no solo retrata la marginalidad, sino que le da voz, dignidad y memoria. ¿Qué más puedo decir? Quizás solo que quiero seguir descubriendo a Camila Sosa, eso sin duda.
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