Las cosas que perdimos en el fuego

    Imagina que vives en una realidad en la que es más fácil quemarte viva para protestar que seguir respirando bajo la opresión machista.

    Imagina un barrio donde los niños son ofrecidos en sacrificios, donde lo cotidiano se mezcla con lo macabro y nadie parece sorprenderse.

    Imagina un país donde los fantasmas no están en los cuentos, sino en las calles de tierra, en las casas derruidas, en la pobreza que todo lo corroe.

    Ese es el territorio de Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enriquez, una autora que ya puedo decir sin titubeos que es de mis autoras de cabecera. Amo su escritura porque logra lo que pocas: mostrar el horror social desde lo más íntimo, desde lo cotidiano que se tuerce revelando su monstruosidad.

Fotografía extraída de Periodistas en Español

DATOS DEL LIBRO:
Autora: Mariana Enríquez
Editorial: Anagrama
Año de publicación: 2021 (la edición que yo manejo)
Páginas: 197

¡Cuidado! La reseña contiene spoilers

    El libro está compuesto por 12 cuentos que se leen como un mapa de miedos muy concretos: el miedo a la pobreza, a la violencia de género, a la corrupción, a la marginalidad que nunca desaparece. Lo fantástico se mezcla con lo real hasta que ya no sabemos dónde acaba lo uno y empieza lo otro.

Entre todos, tres relatos se me quedaron grabados en la piel:
El chico sucio, porque muestra la miseria y el abandono como la realidad terrorífica y devastadora que es. Algo imposible de ignorar.

La casa de Adela, con su atmósfera perturbadora, ese lugar maldito que atrae y repele al mismo tiempo, símbolo de una curiosidad adolescente que se enfrenta a lo prohibido.

Y, por supuesto, Las cosas que perdimos en el fuego, que da título al libro, y que cierra la colección con una de las imágenes más potentes y devastadoras que he leído: mujeres que deciden quemarse a sí mismas como acto de protesta contra la violencia machista.

    La escritura de Enríquez es hipnótica y directa. No se regodea, no explica de más: te lleva de la mano a un callejón oscuro y te deja ahí, sola, con el eco del miedo y la incomodidad. Y aun así, no puedes dejar de leer, porque sabes que desemascara la realidad y te la presenta ante los ojos.

    Las cosas que perdimos en el fuego no solo perturba, también confirma lo que ya se sabe: Mariana Enríquez es una autora imprescindible, alguien que logra que la literatura del terror sea también una crónica social, política y profundamente humana. Por favor, si aún no la conocen, léanla, esto ya es algo personal.

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